Mi hijo/a no quiere comer.

Artículo de Elisa Ortiz

19 octubre, 2015

Posteado en Los más pequeños

¡Hola papis y mamis!

El pasado 16 de Octubre se celebró el día mundial de la Alimentación, así que aprovechamos para hablar, más concretamente, sobre qué hacer cuando vuestro hijo/a no quiere comer.

 

Muchos de vosotros estaréis hartos de suplicar a vuestros hijos/as a que, por favor, se coman el plato de arroz con tomate que tienen delante. Hacéis todo lo posible para que coman y no se salgan con la suya. Se comienza rogándole… “Come, por favor” luego van las amenazas tipo… “Como no comas no vamos al parque” y acabamos sentados a su lado dándole de comer.

Estar diciéndole continuamente al niño/a que coma es un error. Llega un momento en el que la comida pasa un segundo plano y lo único importante para el niño es saber quién gana la batalla y quién es el más fuerte de los dos.

Se hacen los remolones, hablan continuamente, pinchan la comida con el tenedor pero no se lo llevan a la boca… Y así, diferentes estrategias que hacen que cada vez la paciencia de los adultos crezca más y al final… Exploten.

Generalmente, esto suele pasar con edades de entre 4 a 10 años. Así que a continuación os dejamos una serie de truquitos para que lo que parece un problema, vaya desapareciendo poco a poco.

¿Qué podemos hacer?

  • Nunca utilizar la comida como un premio o como un castigo.
  • Nada de comer con la televisión encendida ni con juguetes que le distraigan.
  • Establecer una rutina. Lavarse las manos, poner la mesa, recoger después de comer…
  • Respetar horario de comidas. Y por supuesto, no picar entre horas.
  • Que exista variedad en los platos y sean atractivos.
  • La cantidad de comida ha de ser prudente. No tiene por qué comer grandes cantidades, simplemente comer lo necesario para llenarse de energía.
  • Intentar, en medida de lo posible, tratar con naturalidad el hecho de que el niño/a no coma. Él ha de saber que el que pasa hambre es él mismo y que a los padres no les pasará nada porque él no coma. Os ponemos un ejemplo: “Mira fulanito/a, no hay ningún motivo para que tardes tanto en comer. Así que cuando la aguja del reloj llegue a… tendré que recoger el plato porque entiendo que no tienes hambre”.

Aproximadamente, el tiempo que se da para comer es de 20 a 40 minutos. Es importante que no hagáis caso a los comentarios típicos que pueden llegar a deciros como “A mí me da igual” ó  “Haz lo que quieras”.

Cuando la aguja llegue a la hora, puedes retirar el plato sin decir nada y sin enfadarte. Es probable que hayan ruegos por parte del pequeño/a, pero sé constante y retira el plato.

Y, por supuesto, no darle nada después hasta el próximo turno de comida. Debéis ser constantes y hacerlo las veces que sean necesarias.

 

Todos sabemos que leerlo es muy fácil y que lo complicado es llevarlo a la práctica. Tranquilos, la base es la paciencia y seguro que poco a poco lo conseguiréis.

Y… No olvidéis que esto sólo lo hacen los súper papás.

 

Desde Pulgarcitos os animamos a que llevéis a cabo estos consejos.

¡Un enorme saludo!